Manifiesto Ciudadano Parte 4

4- ESTRATEGIA: RECUPERAR LA VIDA COLECTIVA

Hoy día el poder ha creado una malla cada vez más densa de la cual difícilmente podemos escapar. El poder es de nuevo absoluto, nada se le opone ni tan siquiera con mediana eficacia. Poco a poco coptó todo: Organizaciones, partidos y conciencias. Los pocos que quedaron fuera están sumidos en una desesperante impotencia o en el errabundeo de verdades tan ciertas como inocuas. Los opositores tornaron oportunistas en busca de un puesto oficial desde el cual construir su oficial y leal carrera opositora. Como en los tiempos romanos las masas se movilizan manipulando su hambre y su necesidad.

El poder todopoderoso, asentado en el capital trasnacional, hoy se da el lujo de experimentar cualquier cosa. Impone horarios, desaparece sindicatos o condena a morir, por causas imputables al hambre, a millones de seres en medio de los desajustes que provoca la globalización. La prioridad del banco mundial y de los gobiernos títeres es el sistema bancario aunque la población se muera de hambre: Inyectar miles de millones de dólares a la banca es lo correcto, arrojar a la hambruna a las masas es un mero incidente previsto en el camino a la mundialización del poder.

La táctica del poder ha sido elemental: por medio de la tecnología se nos ha aislado en nuestro “Y0” creando una enorme BABEL en donde nadie nos entendemos, solo el poder es claro, diáfano. Toda preocupación se reduce al lugar en que mi “Y0” quedará en la cadena del poder.

El yoismo a avanzado como la peste, nadie reparamos en la sarta de incoherencias que decimos amparados en nuestro derecho a hablar. Hundimos al hermano, al amigo y aún ponemos en entredicho a los seres más queridos: lo que importa es el “yo”. Ese resbaladizo concepto construido y sostenido por los comerciales. El capital para poder vender tiene que descomponer a la sociedad en individuos, porque en el momento en que los individuos se juntan logran acciones inverosímiles, que por su propia estructura (al margen de sus intenciones) llegan a cuestionar lo establecido.

Toda acción colectiva es combatida con ferocidad (en México ruta 100, en España los vascos … en el planeta al otro, al que se opone al poder) hasta reducirla a balbuceos. Contra la acción colectiva no se escatiman riesgos ni recursos. Nada debe escapar a los lineamientos del poder (ese huidizo concepto que lo mismo regula la escuela, el FMI, el trabajo y todo, todo sin que nadie le podamos oponer virtualmente nada). Toda relación espontánea nacida de una relación familiar, de un noviazgo, de una amistad o un empleo, se convierte finalmente en regla administrada por el estado o por el aparato publicitario manipulado por los medios masivos de comunicación. Copar cualquier espacio masivo es la divisa del poder: si es el consumo: copar la publicidad, si es el entretenimientos reglamentar su producción, si es educación: reglamentar la escuela, definir los programas y otorgar el derecho de aprobar o reprobar gente. Las comunidades que espontáneamente surgen, poco tiempo duran con vida colectiva. El empleo es utilizado como punta de lanza para destruirlas. El individuo se debe consagrar a su empleo en cuerpo y alma: usa mañana y tarde en transportarse, otro tiempo en trabajar y el resto en prepararse para el trabajo, ya sea capacitándose o descansando para reponer fuerza. Si no fracciona así su tiempo, entonces el trabajador es arrojado a las masas desempleadas, a los empleos infames o de plano a la autodestrucción de las drogas y el alcohol.

Pese a la gran embestida que da la sociedad civil por medio del comercio ambulante y en general del sector informal de la economía, el poder ha copado los espacios de vida. Hoy la guerra entre el poder y la gente se libra en el sector informal. Los repudiados del sistema se hacen ambulantes, los que resisten se hacen peseros o se integran a la microempresa. Sin embargo ambulantes y microempresarios aún son controlados por las grandes empresas. En efecto, los vendedores ambulantes venden principalmente las chácharas que producen los grandes consorcios trasnacionales: chucherías de plástico, juguetes, pilas y fayuca en general. De igual forma la microempresa es incapaz de ligarse formando grandes cadenas productivas ciudadanas, por el contrario, producen a partir de consumir los productos de las grandes empresas, atendiendo complementariamente las migajas del mercado que les dejan las trasnacionales. Es necesario recuperar los espacios de vida de la gente, crear una economía civil en donde se socialicen las ganancias y se privaticen los riesgos.

Esa guerra que sostienen los vendedores ambulantes y las microempresas debe reorientarse. En primer lugar deben ser conscientes de que su lucha, en tanto que lucha por la subsistencia, está ligada con otras luchas y con lo que debiera ser una estrategia de recuperación de espacios de vida. El capital tiene claros los objetivos de su lucha; a saber: someter a microempresarios y comerciantes ambulantes y a todo el sector informal para cobrarles impuestos y someterlos a las normas que el propio capital impone mediante leyes que expiden sus legisladores (recordemos el caso FOBAPROA). La lucha del sector informal debe orientarse a ligarse orgánicamente: vendedores y microempresarios deben aprender a ligarse entre ellos y entre las fuerzas que aún se oponen al capital.

La lucha del vendedor ambulante debe entenderse como una lucha por la apertura de un espacio de vida no por una fracción de territorio. Debe orientarse a crear capitales rebeldes que asociados compitan con las trasnacionales. El capital rebelde debe crearse sus espacios sociales en comunidades mediante la revitalización de la vida colectiva. La vida colectiva debe impulsarse desde la organización hasta la comunidad. Que no haya nunca más trabajo aislado, que cada organización, cada individuo coordine trabajos y esfuerzos con otros y otras organizaciones. Nunca más debemos dejar que el capital organice a nuestra vida, nuestra familia, nuestros amigos ni nuestra comunidad.

La vida colectiva y organizada deberá impulsar a legisladores que luchen en el congreso por que se aprueben leyes que permitan la subsistencia de la microempresa y la economía civil. Hoy el sector informal vive asediado por impuestos y reglamentos, requisitos burocráticos e inspectores, leyes que lo ahogan y lo proscriben. El legislador que impulsemos deberá comprometerse a ayudar a liquidar el cerco que se tiende sobre el sector informal. Su tarea será la de proponer leyes inteligentes que permitan la apertura de espacios de libertad y de vida, de leyes que fomenten la vida colectiva que contrapese el “yoismo” impuesto por el consumismo.

Por su parte, la acción colectiva deberá producir alternativas de vida y convivencia, sustituir al seguro social, a la escuela oficial , luchar por programas educativos conformados en las comunidades y que respondan a sus necesidades, crear sus propias fuentes de empleo, sus modas, sus costumbres y en general toda su cultura como una forma de combatir a los aparatos publicitario/manipuladores.

En tanto seamos incapaces de crear formas de vida alternativas a las que nos ofrece el poder, seguiremos siendo apóstoles de causas perdidas. Pero eso no lo vamos a lograr de un golpe, mediante fórmulas maravillosas o teorías revolucionarias. Únicamente lo podremos lograr en la medida en que avancemos en la recuperación de espacios de vida en donde la experiencia misma nos indique el camino. La discusión colectiva y sobre todo la experiencia colectiva serán las que nos indiquen el camino a seguir. A nosotros nos toca abrir los espacios en los que recuperemos nuestra propia voz, en donde podamos ejercer nuestra propia iniciativa y nuestros propios proyectos y ya no los del capital. Hoy el panorama es claro, es necesario rehacer la vida orgánica de la comunidad tal y como nos lo demuestra la lucha zapatista. Esa vida comunitaria solamente será posible sí recuperamos las riendas de nuestro destino. ¿Por que solamente el gobierno, la iniciativa privada y el capital trasnacional deben ser los únicos que generen empleos? ¿El resto de la sociedad nada tenemos que decir al respecto? La creación de empresas, de empleos y por tanto, de productos, por ella sola no es una actividad odiosa o enajenante, hay que recordar que hoy por hoy la empresa es la forma más eficiente de organizar la actividad social. No obstante, debemos entender que una empresa comprometida con su sociedad, una EMPRESA CORRESPONSABLE, debe en primer término socializar su ganancia, sin contaminar, sin pervertir la vida ni el trabajo.

Recuperando los medios de subsistencia será como podremos darle una base material a la reactivación de la vida colectiva. Un ejemplo: los bicitaxistas de San Gregorio Atlapulco (Xoch., D. F.) al trabajar en su comunidad no pierden horas preciosas de su vida en trasladarse a lo largo de la ciudad para acudir a su fuente de empleo, ese tiempo, lo tienen para convivir con su familia, amigos o vecinos, para mejorar su vivienda o sus cosas, para descansar o incluso para trabajar más.

La recuperación de los medios de subsistencia está corriendo a cargo del llamado sector informal. Tal sector, en México y Latinoamérica aporta el 40% de los empleos totales. Es decir, aporta más empleos que las tras nacionales, según datos del gobierno mexicano y de la Organización Internacional del trabajo. Es un hecho que el crecimiento del sector informal se debe a la incapacidad del capital para crear los empleos que año con año se requieren, pero también es un hecho que, si esos expulsados del sistema que conforman el sector informal, se organizasen, pondrían de rodillas al poder. Para demostrar lo anterior basta recordar algunas crisis: Los ya famosos efectos “Tequila”, “Samba”, “Tango” y “Dragón” los cuales provocaron crisis en cadena en las principales bolsas de valores del mundo, se debieron al movimiento incontrolado de miles de pequeños capitales que quizá muy a su pesar resultaron “rebeldes” al poner a temblar a los grandes capitales mundiales.

Los individuos aislados nos perdemos fácilmente, nuestros pequeños egoísmos y ambiciones nos consumen. De ese modo somos presa fácil del capital y del poder local, nacional y transnacional. Juntos, como sociedad civil organizada es como podemos crecer: juntos por la ecología, juntos por el empleo, juntos por la seguridad, por la vivienda y por un mejor nivel de vida.

Cuando creíamos que la ciencia nos había liberado de los terrores de la oscuridad y de la ignorancia, más del 80% de la población nacional y mundial nos hemos visto expulsados de los “beneficios” del sistema capitalista vigente o estamos a punto de serlo. Tal situación exige que nos organicemos para luchar contra los nuevos terrores. Tenemos miedo a que nos corran del trabajo porque sabemos que escasea el empleo, tenemos miedo que nos agarre la policía porque corremos el riesgo de pudrirnos en una cárcel sin que se nos haga justicia, tenemos miedo de salir a la calle porque podemos hasta perder la vida en un asalto, tememos que nuestras hijas sean violadas, nuestras casas robadas y en fin, aquel paraíso que prometía el capital acabó en una realidad de terror. Solamente los poderosos pueden pagarse guardias privadas, residencias ultra vigiladas, a ellos nadie los corre de su trabajo ni corren el riesgo de que sus hijos se queden sin escuelas ni mucho menos sin comida.

Esta época de miedo acabará cuando la sociedad civil pueda organizarse por ella sola, sin tener que delegar su poder en nadie. todos somos parte de esa sociedad civil y de todos depende que acabe esta época de terror.

En primer lugar debemos reconocernos dispuestos a organizarnos, dispuestos a colaborar, a tenernos confianza, sabedores de que si actuamos aislados seremos fácilmente anulados.

El segundo paso es abrir espacios de participación y acción ciudadana independiente: en la cultura, creando empresas y empleos, creando nuevas organizaciones, interrelacionando a las organizaciones y actividades ya existentes, etc.. Es decir espacios y acciones que estructural y espontáneamente generen cohesión (tal como la empresa capitalista).

En tercer término debemos evitar caer en un activismo disperso. Todo lo que hagamos debe orientarse a reactivar la vida colectiva en las comunidades, las escuelas, los centros de trabajos etc.

En cuarto lugar, debemos incluirnos en las luchas de las mujeres, de los ancianos, de los niños de toda lucha que se de contra el poder.(incluidos homosexuales, indígenas, minusválidos, etc.)

En quinto lugar es necesario participar en el juego democrático impuesto por el poder para:

1) captar recursos y posibilidades para abrir espacios de vida colectivos

2) Impulsar legisladores que se comprometan a pugnar por leyes que impulsen la creación de empresas ciudadanas (que no estén sometidas a las cargas fiscales y reglamentarias que imposibilitan su existencia), que instituyan derechos elementales como la educación universal gratuita, el derecho a la vida digna y que impulsen la participación colectiva en el poder, entre otras.

3) impulsar gobernantes que se comprometan con tareas como las señaladas apoyando a la sociedad civil.

Todas esas tareas deberán llevar a la conformación de una economía civil que sea la principal rectora de la economía general. Esa economía civil deberá ser la base material de la organización civil autónoma. Las tareas propuestas no son fáciles, pero corresponden a una lucha que ya se inició pese a que actualmente discurre de modo más o menos disperso.

La propaganda oficial deja entrever que no hay caminos de lucha, la intelectualidad de algunos y muchos modos ha dejado de alimentar a la gente con propuestas de nuevas formas de lucha y se pierde en los efectos que el propio capital provoca. Sin embargo en la realidad solamente aparece un hecho: de nosotros depende decidir si se puede o no se puede.

Quizá haya que empezar por la tarea más elemental consistente en propagandizar ideas e intenciones, con el deseo de irnos entendiendo fuera del entendimiento que nos impone el sistema, el cual, quiere hacernos creer que su lógica es la única posible, como si antes de la ciencia y el capital el mundo no hubiese existido.

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