Manifiesto Ciudadano Parte 3

3- CALIDEZ DE NUESTRA CULTURA COMO MARCO POLÍTICO-CULTURAL

Investigar acerca de la integración comunitaria en México, es atender la historia del país. La tendencia a integrarnos colectivamente se remonta hasta mucho antes de la mal llamada conquista (que fue en realidad cuando culminó la rebelión de los oprimidos de ese entonces). Tras el encumbramiento de los españoles, las comunidades no se desintegraron, sino que conservaron sus propias formas de gobierno y gran parte de su cultura (que solamente las pestes y la acción evangelizadora lograron mermar). Tal situación permitió que sobrevivieran muchas de las costumbres indianas e incluso, muchas de ellas mutaron en costumbres cristianas. La vida comunitaria indígena se caracterizaba por su accionar de conjunto. Incluso, los individuos encontraban su razón de ser y su ser individual solamente en la comunidad.

Atendiendo a sus raíces, el mexicano es un individuo gregario, está acostumbrado a operar en grupo, a definirse en colectivos. En primer término está su grupo familiar, del cual distingue la familia nuclear y la familia extensa. En segundo lugar está el grupo de los amigos y allegados (personas de confianza). En cuarto lugar está el grupo de vecinos y compañeros de actividad y/o de trabajo. En quinto y sexto lugares están la región y el país como colectivos que lo definen.

Obviamente hay muchas otras entidades, momentos y coyunturas de definición y acción colectiva que nos enmarcan como individuos, tales como el equipo de fut bol, el estado de origen, la empresa en que se trabaja, etc. En todas ellas buscamos el arropamiento del colectivo, situación que dio base social a la corrupción y permitió el despotismo de un partido como el PRI (que tenía como principio de acción la cercanía de sus militantes con la gente, al margen de la nula defensa que de ella hiciese), que aún no acaba de ser expulsado del poder a más de 70 años de su fundación.

La costumbre de organización espontanea mediante comités, bien arraigada en la gente, refleja la organización de su vida cotidiana y su concepción del mundo. Es decir, la búsqueda de organización en comités, responde a esa forma cálida de agrupamiento que arranca desde tiempos precolombinos, y es totalmente opuesta al individualismo moderno (conformista, consumista y frustrado) que requiere el capitalismo.

Así pues, el punto de partida de la organización de la gente de nuestro pueblo, es el carácter gregario de la misma o lo que quede de ella (aunque no podemos ignorar el avance del individualismo importado principalmente de E. U.). Cualquier acción que se emprenda tendiente a organizar, debe dotar en primer lugar de una identidad gregaria.

Desde luego, de nada sirve la integración comunitaria sin autonomía. Esta, debe lograrse de un jalón, gradualmente o como sea. Deben utilizarse todos los medios, desde la participación en el congreso, hasta la movilización callejera y principalmente mediante la construcción/reconstrucción política, económica y cultural de las comunidades.

Hay que recordar que pudo conservarse gran parte de nuestra cultura gracias a que por mucho tiempo permanecieron aisladas multitud de comunidades que por ese medio conservaron gran parte de su propia cosmogonía. Tales comunidades vivieron en una virtual autonomía que todavía les duró hasta muy entrada la era de la televisión.

Al trabajar en la organización de la gente se debe entender que se trata de partir de la acción misma, se trata de crear efectos de autonomía mediante acciones concretas, que tal es el objeto de la estructura colectiva que se construya. Así como el gobierno y las clases en el poder utilizan sus estructuras para crear efectos de poder, las estructuras que la sociedad civil cree deberán crear efectos de autonomía.

Es difícil pensar que la motivación de la gente se de fuera de los intentos ya gastados como el foquismo o la movilización callejera. Sin embargo deberán recurrirse a todas las formas posibles de acción buscando crear efectos colectivizantes, ya sea utilizando viejos métodos o inventando nuevos.

El sistema alimenta la imaginación de la gente mediante múltiples vías como son la TV, las drogas, el cine entre muchos otros. Esos medios crean los efectos de poder que sirven a los dominadores.

El movimiento ciudadano deberá ser capaz de alimentar la imaginación de la gente de tal manera que se produzcan efectos de poder contrarios a los dominadores. se trata pues de producir efectos que no sirvan a los poderosos. De suyo se sabe que van a producirse muchos efectos no deseados, particularmente en fase de arranque, pero eso no importa ya que al igual que el poder actual, los primeros efectos creados; deben constituir una envolvente para nuevos efectos que refuercen el de autonomía. Indudablemente saldrán efectos de odio, de exhibicionismo, de activismo, de politicismo, etc. etc., pero mientras de sostenga una mínima actividad colectiva o colectivizante (lo que sucederá al principio con las unidades económicas implantadas), éstos no representarán mayor riesgo que el que le pueda imprimir una mala fe.

No se trata pues, de crear revoluciones (esos grandes movimientos que utilizan las pandillas para disputarse el poder) ni movimientos catárticos para desfogar nuestros furores (así sean estos los que generan nuestra incomodidad ante la depredación del planeta), se trata de hacer lo mismo que hacen las clases dominantes (que probadamente funciona), pero con diferente sentido, creando nuevos efectos.

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