Manifiesto Ciudadano Parte 2

2- EL NUEVO MUNDO

El movimiento ciudadano no creará nuevos mundos, estos ya existen, siempre han existido y seguirán existiendo. En pueblos alejados de los grandes centros urbanos, en barrios olvidados de las grandes ciudades florecen relaciones de solidaridad, permanecen conductas arcaicas ajenas al sistema o de plano como en el caso de campesinos e indígenas florecen culturas y subculturas diferentes. Basta voltear el rostro a cualquier comunidad, cualquier familia más o menos integrada o cualquier grupo de amigos para descubrir semillas que apuntan a la emergencia de nuevas costumbres, nuevas conductas, nuevas formas de ver la vida o sea: semillas de nuevos mundos.

Los nuevos mundos son la consecuencia natural de la vida, de su desglose. A diario nacen y a diario mueren semillas de nuevos mundos, versiones nuevas o renovadas de mundos ya existentes, mundos acabados o mundos imperfectos. Esos mundos igual perecen que pasan a engrosar la vida de las sombras. Por fortuna la gran mayoría permanece, a veces conviviendo con el sistema, a veces sumidos en las sombras, a veces olvidados.

El sistema solamente rige en donde predomina el individuo típicamente burgués, el cual además de colonizado (en sus gustos, su forma de vestir, de hablar, de trabajar, etc.) es ya un individuo plenamente escindido de toda comunidad. Tal individuo solamente acepta la comunidad formal de su centro de trabajo y lo hace únicamente en función de su empleo. Incluso ahí no hace comunidad, se limita a realizar sus tareas en base a sus atribuciones permaneciendo encerrado en su propia coraza narcisista.

Es cierto que el individualismo también produce nuevos mundos, pero éstos son totalmente dirigidos por el sistema. Esos mundos, similares al del loco, son también una forma de resistencia, pero quizá no sea la mejor: entregamos el cuerpo para uso y disfrute del capital y nos refugiamos en nuestra propia otredad en una orgía de computadoras, misticismo y acondicionamiento físico. En rigor, el individualismo es el estado ideal del hombre del sistema: un ser socialmente escindido, utilizable y reutilizable (capacitable) en donde el capital lo requiera.

Así como el capital produjo estructuralmente la liberación de la mujer para integrarla a sus requerimientos de personal, igual produjo al individuo, no para liberarlo de las tiranías de las culturas, no para abrir los potenciales del ser humano sino para disponer de forma incondicional de esos individuos.

El reto del movimiento ciudadano en torno al individuo, es conservar la libertad personal sin mayores pérdidas de corresponsabilidad comunitaria, sin que se afecte significativamente la cohesión colectiva. El nuevo ser humano que surja del movimiento ciudadano deberá estar al margen de la tiranías de las costumbres y de la cultura, deberá crear espacios para que sea posible la diversidad individual.

La cultura que el capital creó (y que los déspotas detentadores del poder alimentan), basada en la apatía y el consumo (con la perenne angustia como su corolario), mantiene a raya a los nuevos mundos que surgen o se mantienen vigentes utilizando los mecanismos que todos conocemos:

1. Estructuración y manipulación a nivel biológico-neuronal del cableado neural que posibilita la subsistencia físico-social del individuo, mediante el manejo de los medios masivos de comunicación orientados al consumo y a la participación social dirigida.

2. Mantenimiento de un aparato educativo cuyo contenido y orientación es ajeno a los educandos.

3. Control de las fuentes de subsistencia primarias y secundarias (recursos naturales y empleo).

4. Mantenimiento de múltiples aparatos represores públicos y encubiertos (policía, ejercito, grupos paramilitares, etc.).

El papel actual de los medios masivos de comunicación resulta fatal para la convivencia humana (no sólo por la violencia que concitan: por ejemplo en el fut bol). Difícilmente puede mantenerse una mentalidad sana ante el empuje consumista. Los medios masivos de comunicación crean un mundo contrario a las condiciones de vida reales y posibles para la mayoría de la población; a su vez, su omnipresencia y saturación de la percepción humana los hace que se retraten en el cerebro humano, creando circuitos neuronales virtualmente irreversibles. Sin embargo, pese a esa acción, surgen continuamente líneas de fuga que apuntan a nuevos mundos, que muchas veces no resisten el embate de tal saturación y perecen o se mantienen con taras (como la actual convivencia de cantina, que muchas veces degenera en pleitos).

La pobreza, las crisis recurrentes del capital, la ansiedad propia de la cultura vigente, la falta de empleo y el abandono estructural que sufre cada individuo, paradójicamente generan por ellos mismos nuevos mundos en donde llega a florecer la solidaridad, la camaradería, la coresposabilidad y otros atributos ajenos al sistema.

Por su parte, la educación actual jamás estuvo más reñida con lo humano. Nos educan, pero para el mercado, nos capacitan para un empleo o nos adoctrinan para hacer coro al sistema. La educación así planteada, crea al igual que los medios masivos de comunicación, circuitos neuronales vitales para el individuo. Sí, pero esas redes neuronales crean un conflicto con el individuo:

Por un lado no sabemos actuar sino de acuerdo a lo que se nos imbuyó (o de plano implantó), y por otro, esa actuación es contraria a la realidad que vivimos.

Todo tirano sabe que controlando los medios de vida tiene el control de la gente. En la actualidad el principal medio de vida es el empleo. Mediante su control, se nos inducen conductas (de la mas corrupta hasta la más servil), se nos organiza el tiempo libre, se nos consume (al menos) la mitad de nuestra existencia, se nos controla el consumo (mediante el monto del salario), se nos valoriza o devalúa (mediante estímulos o regaños). El empleo es la vida, nos aferramos a el, sufrimos cuando no lo tenemos, brincamos de alegría cuando conseguimos uno. Por conseguir o conservar un empleo mucha gente es capaz de cualquier vileza: bloquear el ascenso de otro, calumniar a un compañero, tornarse servil ante el jefe, etc. etc.

Son los Media, la educación y el empleo la clave de la dominación moderna y, si estos fallan, para eso están los aparatos represores. Pero no nos confundamos, el capital solamente es una forma estructural de organización, los que lo sostienen tienen nombres y apellidos y son los nuevos tiranos a quienes convienen que las cosas no cambien pese a que se hundan ellos y sus descendientes.

En ese marco el movimiento ciudadano deberá procurar el florecimiento de opiniones, de conductas diferentes, de nuevas formas de vida mediante la creación de empleos integradores, radios comunitarias (cuyo esfuerzo es ya añejo), centros de comercialización, organizaciones vecinales y todo aquello que sirva para impulsar a “lo otro”.

Nos deberemos también de cuidar del pecado de ingenuidad. No podemos pensar que podemos armar un mejor discurso que el del sistema, no podemos creer que podemos armar un mejor ejército que el del capital ni mucho menos que podemos competir con los Media. Todo lo que podamos sugerir por muy revolucionario que nos llegase a parecer, ya está dicho y asimilado por el sistema. Lo que nos resta hacer es abrirle espacios a la diversidad, que la misma gente decida que hacer una vez que ya no dependa del empleo, ni de la educación ni de los Media capitalistas. Lo que resta hacer al movimiento ciudadano es crear una red que elimine o limite esa dependencia. O sea: crear las condiciones materiales de existencia para que surja la diversidad como parte de un movimiento más que de una voluntad.

El movimiento ciudadano deberá posibilitar que esas expresiones humanas cálidas, surgidas de entre la gente (y no de los intereses del capital) tengan posibilidad de continuar, de reproducirse y de Marcar su propio rumbo. Se trata de que las fiestas de barrio no tengan que extinguirse porque haya un empleo que cuidar (que todo mundo deje de “no tener tiempo”), se trata de rehacer la interdependencia colectiva contraria al empleo desintegrador.

Movimientos como los del EZLN han surgido de mundos ajenos al capital. Pueblos como los de Xochimilco sostienen fiestas y costumbres que ahora están acosadas por los Media y la escuela. Zapatistas y xochimilcas se defienden, unos con las armas en la mano, otros vendiendo barbacoa y quezadillas por su cuenta. Ambos hasta ahora han tenido éxito. Como esos ejemplos hay muchos, pero la mayoría permanecen aislados, incomunicados, sin demasiada idea o intención de coordinación.

El movimiento ciudadano posiblemente tenga éxitos menores, pero si es capaz de crear una gran ola, pronto surgirán muchas regiones autónomas que poco a poco irán federándose hasta formar verdaderas áreas de libertad en mundos quizá impensados.

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